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Artículos y Publicaciones, México, Centroamérica y el Caribe

Carlos Alberto Montaner: “Los cubanos tienen que aprender de Europa del Este para acabar con el comunismo”

Entrevista exclusiva a Carlos Alberto Montaner

Por Elisa Molina. Octubre 2011

Se puede afirmar que Carlos Alberto Montaner lo sabe todo sobre América Latina. Este cubano, que en la actualidad vive entre Miami y Madrid, es uno de los analistas políticos más destacados de la región y también uno de los periodistas más leídos, cuyas columnas tienen semanalmente alrededor de seis millones de lectores según la revista Poder. Ante una biografía como la suya surgen muchas preguntas interesantes. Sin embargo, en esta entrevista que ha concedido especialmente para el Centro de Análisis y Estudios de América Latina (CASLA), ha sido Cuba la protagonista, ocupando también la atención otros países de las Américas, como por ejemplo Venezuela.

Resistencia cubana

Centrándonos en Cuba, es noticia internacional la resistencia organizada a nivel nacional de diferentes movimientos prodemocráticos y, por tanto, contrarios al régimen de los hermanos Castro; resistencia que cuenta con el apoyo de organizaciones en el exilio así como de importantes instituciones y de la comunidad internacional. En relación con dicha resistencia, expertos opinan que en cualquier momento puede iniciarse una fuerte represión por parte de La Habana. Carlos Alberto Montaner no duda al afirmar que “por supuesto el régimen va a hacer todo lo posible por aplastarlos”. Sin embargo, señala que “aunque el  gobierno de Raúl Castro esté dispuesto a mantenerse en el poder de cualquier modo, a mediano o largo plazo eso está condenado al fracaso”. Montaner justifica esta afirmación basándose en la Historia, ya que “el Gobierno cubano no puede ser la excepción comunista en un mundo en el que esta ideología ha dejado de ser una opción real”.

De esta manera, compara la futura situación de Cuba con los hechos que acabaron con el comunismo en la Europa del Este. Aunque, según Montaner, “los hermanos Castro siguen empecinados por mantener una estructura política comunista de partido único, sin ningún espacio para ideas diferentes, y aunque con un cierto espacio económico, con actividades menores que contribuyen a aliviar el desastre del país, el comunismo no funciona”. Se muestra convencido al afirmar que “se generará una protesta grande en la sociedad cubana y en algún momento los disidentes, demócratas de la oposición y reformistas del régimen tendrán que encontrar una fórmula política pactada, como pasó en Europa del Este, para salir del comunismo de forma organizada”.

Aprender de Europa del Este

El analista político sólo cree en una resistencia cívica y pacífica para acabar con el régimen actual, pues “contribuye a que Cuba un día sea libre”. No recomienda la huelga de hambre como instrumento de protesta, ya que se pone en peligro la vida y, en ocasiones, se acaba por perderla. “Me parece terrible recomendarle a alguien que emprenda un camino tan duro, yo personalmente no sé si estaría dispuesto a transitarlo”, admite añadiendo que “la huelga de hambre es un recurso de última instancia cuando ya no hay otra posibilidad de lucha”. Sin embargo, reconoce que este instrumento, como los ejemplos de sacrificio de Guillermo Fariñas y la muerte de Orlando Zapata Tamayo, ha servido para que el régimen deba enfrentarse a una opinión pública internacional muy sensibilizada. Aún así, cree que “las protestas en la calle y la comunicación con los medios extranjeros en Cuba son actos importantes que contribuyen a debilitar la dictadura”. Y una vez más, hace referencia a los países de Europa del Este, diciendo que “hay que aprender mucho de ellos, de cómo lo hicieron los polacos, los checos…”.

Con Fidel vivo será difícil

Por otro lado, Montaner se muestra pesimista ante un cambio democrático en la isla mientras Fidel Castro continúe con vida. “Fidel vivo es un obstáculo grande para cualquier cambio porque aunque este muy viejo y ya no gobierne, sí es una referencia ideológica y dogmática para todos los fanáticos a su régimen”.

Además, comenta que aunque Fidel Castro ya no emita opiniones, siempre hay quienes dentro del gobierno tratan de interpretar el pensamiento del caudillo líder de la revolución y adaptarse a él.

Imaginación vs. realidad

Ante la pregunta de si Fidel Castro y Raúl Castro son iguales, solo puede responder negativamente: “No. Raúl Castro no es igual, no gobierna de la misma manera y no tiene las mismas ideas”. Además, afirma con seguridad que “son dos personas bastante diferentes que sólo coinciden en la necesidad en que el poder no se les vaya de las manos”.

Así, define a Fidel Castro como una persona con un gran poder de imaginación, mientras que Raúl Castro es más realista. “Cuando Fidel se asoma a la realidad cubana él solo ve lo que quiere ver y es la fantasía de unos niños que se educan y unos enfermos que van a los hospitales públicos, etc.” Respecto a su hermano, Raúl Castro, opina que “cuando Raúl se asoma a la realidad cubana ve un país hambreado con un aparato productivo diezmado por la estupidez de la burocracia, donde tiene que gobernar a base de represión y donde él mismo ha denunciado que después de 52 años de revolución los niños no se puedan tomar un vaso de leche, porque cada vez hay menos, y cada vez hay más limitaciones como consecuencia de un sistema incapaz de generar bienes y servicios”.

Por ello, cree que los hermanos Castro han llevado a cabo un gobierno diferente puesto que “esa diferencia de juicio hace que las medidas de gobierno de Raúl Castro tiendan a modificar esa espantosa realidad, mientras que las (medidas) de Fidel son la indiferencia total ante la realidad, es una especie de autista político”.

Diferentes aspiraciones

Además de no ser iguales, tampoco goza Raúl Castro, según el entrevistado, del mismo respeto en Cuba que su hermano Fidel Castro. “Raúl Castro es el hermano menor sin carisma arrastrado por el hermano mayor a las posiciones que él alcanzó”. Montaner incluso piensa que Raúl Castro ha sido manipulado por su hermano al afirmar que “Fidel Castro le fabricó la biografía a su hermano, lo convirtió en un comandante de la revolución”.

En relación con las diferentes aspiraciones de ambos hermanos, nos cuenta una observación que le hizo Juanita Castro, hermana de ambos, y es que “la gran diferencia entre estos dos hermanos es que cuando eran muy jóvenes ya Fidel Castro quería ser el emperador de la galaxia. Raúl Castro, en cambio, quería ser locutor de radio”. Por ello, señala que “las aspiraciones de cada uno y su autopercepción indican cómo va a ser el comportamiento de cada uno”. Algo de eso se refleja en el modo de gobierno, puesto que “mientras Fidel quería conquistar el planeta y derrotar al gobierno de los Estados Unidos, su hermano tiene una visión mucho más realista de lo que es Cuba y de las posibilidades reales del país”.

Ejército cubano

Se ha especulado mucho acerca del hipotético rol que tendría el Ejército cubano si se produjera un cambio democrático en la isla. Montaner considera que “es la institución de mayor importancia del país porque se mezcla con el Partido Comunista y con la Asamblea Nacional del Poder Popular, haciendo metástasis con toda la estructura del Estado”.

Por ello, insiste que en la posibilidad de que “el Ejército tenga algo que decir en el momento en el que comiencen los cambios”. Aunque, haciendo balance de la historia argumenta que “el Ejército en los países comunistas (con algunas excepciones como Rumania) no fueron tan importantes en el destino de esos países, sino que el peso recayó en el ámbito civil”. Con todo ello, asume que es difícil augurar que va papel tendrá el Ejército en Cuba en caso producirse cambios.

Así, explica que hay tres ejércitos en Cuba (Occidente, Central y Oriental) que están incomunicados entre ellos, con el objetivo de que no conspiren y de que si uno se levanta en armas los otros dos lo puedan aplastar. “Si el desenlace final viene como consecuencia de la aparición del Ejército (como pasó en Portugal), esa institución puede convertirse en el centro de las decisiones que van a cambiar el país”. Decisiones que pueden ser para bien o para mal, aunque afirma que “el mejor escenario previsible es una evolución política pacífica donde se amplíen los márgenes de participación de la sociedad, donde los cubanos puedan votar libremente, donde se permitan la creación de grupos políticos diferentes al Partido Comunista; y donde se transforme el sistema en una economía de mercado, como pasó en Europa del Este, sin necesidad de que se produzca un desgarramiento en la sociedad”.

Ayuda internacional

Sea cual sea el desenlace cubano, está convencido de que el papel de la comunidad internacional debe ser ayudar a los cubanos. Así, vuelve a citar a los países de la Europa del Este como ejemplo para acabar con el comunismo, ya que “Cuba es el eslabón perdido de esa cadena de dictaduras pro-soviéticas que existieron después de la Segunda Guerra Mundial”.

Por ello, considera necesario que potencias mundiales como Estados Unidos y la Unión Europea lleven a cabo una política más agresiva en contra del régimen cubano, por ejemplo señala que “en el terreno político deben llevarse a cabo denuncias constantes y de apoyo a la oposición”. Así, llama a un desenlace pacífico: “es muy importante que instituciones como estas tiendan puentes y sean muy agresivos en el tono y muy solidarios con la oposición democrática; pero tendiendo puentes para que haya una solución dentro de la cordialidad cívica, porque convocar a la guerra civil y a la violencia es algo indigno que no conviene a nadie y mucho menos a los cubanos”.

Y recordando otra vez a los que fueron países comunistas en la Europa del Este, afirma que “de la misma manera que las dictaduras de Europa del Este y de Latinoamérica terminaron, entre otras cosas, con la ayuda de las grandes democracias, los cubanos merecemos el mismo tipo de apoyo y respaldo”.

El destino de Venezuela

Por otro lado, dada la reciente enfermedad del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, había que preguntarle a un analista político como él qué cambiaría en el país con su eventual desaparición de la escena. Y ante esta pregunta responde que “la situación cambiaría extraordinariamente porque Chávez es el único dirigente venezolano de peso que se cree el cuento del socialismo del siglo XXI y que cree que el destino de Cuba y Venezuela unidas es luchar contra las potencias occidentales, el mercado y el capitalismo. Es una visión muy soviética que heredó Chávez por su contacto con Cuba que ya nadie la tiene en Venezuela”.

También, señala que “su muerte, que puede ser una cosa que ocurra a corto o medio plazo por el cáncer que tiene, va a sacudir el destino de esa opción política en Venezuela porque él es mucho más popular que su gobierno”. Así, citando cifras, Montaner afirma que “el apoyo del chavismo duro es el 18 % de la población, por lo que el 82% restante no tiene esa visión y se mueve entre la socialdemocracia y la democracia cristiana y no están convencidos en las virtudes de revivir el socialismo”.

Cambios en el Eje La Habana-Caracas-Managua-Quito-La Paz

Si la desaparición de Chávez sucediera en un corto plazo de tiempo, es probable que cambiasen las relaciones del eje La Habana-Caracas-Managua-Quito-La Paz. En palabras del entrevistado: “cualquiera que llegue al poder después de Chávez irá recortando esa caridad política que él ejerce a cambio de liderazgo. La cantidad de millones que reciben estos países es predecible que termine y que ese circuito político desaparezca”.

Sin embargo, opina que “la muerte de Chávez no quiere decir que Venezuela recupere o asuma un destino democrático, ni mucho menos, si no que llegarán al poder unas personas y se va a necesitar mucha suerte para marchar en la dirección correcta y va a ser complicado tanto en Venezuela, como en Bolivia y en Nicaragua, que han salido de la norma democrática y han perdido los objetivos de la democracia liberal, y les va a llevar cierto tiempo recuperar esos principios”.

Los problemas se sustituyen

Para finalizar la entrevista, le pedimos una valoración de las causas que han llevado a la región a la situación actual de polarización ideológica. “Uno de los problemas en Latinoamérica es la incomprensión de cómo se produce la riqueza y cómo se conserva,  y el no querer percibir el ejemplo de los países que se han desarrollado y buscar en utopías autoritarias la solución de problemas consiguiendo con esa visión ideológica agravar los problemas de América Latina”. También considera que “el populismo autoritario latinoamericano ha sido muy dañino para todos”. Con la experiencia que le han dado los años, Carlos Alberto Montaner afirma que “cuando uno se hace mayor, uno sabe que los problemas en América Latina no se resuelven sino que se sustituyen por otros problemas”.

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